Los gobernadores de la Alianza Federalista, preocupados por el futuro del país, expresaron  de manera enérgica nuestra inconformidad respecto de la iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) que aprobó recientemente la Cámara de Diputados. Esta iniciativa, de convertirse en ley, es contraria a los que deberían ser los objetivos prioritarios de la política energética, advierten.

La energía es una necesidad básica para la vida y el bienestar de los mexicanos, por ello las acciones en esta materia deben crear condiciones para garantizar un abasto de energía suficiente, a precios competitivos, con calidad y respetuosa del medio ambiente. Con la reforma aprobada por la Cámara de Diputados a la LIE no se lograrán estos objetivos. Los argumentos de la mayoría de la Cámara de Diputados, de Morena y aliados, para aprobar la iniciativa de reforma son falsos:

Esta reforma NO fortalecerá a la Comisión Federal de Electricidad. Su fortaleza pasa por hacerla más competitiva y tecnológicamente más avanzada. Convertirla en monopolio como se pretende con esta reforma solo la hará más ineficiente y gravosa para los mexicanos.

Las tarifas que habrán de pagar los usuarios NO serán más baratas. Los mexicanos pagaremos más por la electricidad, ya sea en forma directa en la tarifa o indirecta vía impuestos para financiar los subsidios que se le tendrán que dar a la CFE, dado que sus plantas que ahora tendrán prelación en el despacho son más caras que las de fuentes renovables o de las de ciclo combinado privadas. El combustóleo es cinco veces más caro que el gas, y el diésel dos veces más caro.

La reforma propuesta perjudicará gravemente al medio ambiente y nos aleja de cumplir los compromisos en materia de cambio climático que ha adquirido México en diversos tratados. El trato preferente que la Ley otorga a las plantas de la CFE en detrimento de las energías renovables resultará en mayor contaminación y, por consiguiente, en daños a la salud de las personas, señalan.

A su juicio, esta iniciativa NO contribuye a asegurar la soberanía energética. Para alcanzarla, México requiere desarrollar su potencial en materia de energías renovables, aire, sol, geotermia, hidráulica y gas. El gas es el menos contaminante de los combustibles fósiles y México cuenta con abundantes reservas de este, que nos permitirían reducir la dependencia respecto de Texas para satisfacer las necesidades de gas de la industria y para la generación de energía.

La planeación eficiente del sector de energía por parte de las autoridades no requiere que CFE sea un monopolio, lo que requiere es que los actores que participan en la generación, la transmisión y distribución de la energía, sean empresas públicas o privadas, cuenten con un regulador imparcial, sin conflicto de intereses, cuyo único objetivo sea la seguridad energética y el bienestar de los mexicanos.

Los aliancistas lamentan profundamente que se haya convocado a un parlamento abierto sobre esta iniciativa a sabiendas de que no se le iba a cambiar ni una coma, como lo expresó el Ejecutivo Federal. Fue una burla a los expertos que aportaron su conocimiento sobre los impactos negativos de la reforma y una falta de respeto al Poder Legislativo. Los gobernadores de la Alianza no aceptan que para financiar estas malas decisiones del Gobierno Federal se recorten aún más los recursos a las entidades federativas.

En suma, rechazan este proyecto de Ley ya aprobado por la Cámara de Diputados, que afectará el bienestar de los hogares, la competitividad de las empresas y la economía del país. De convertirse en ley, México se alejará del objetivo de alcanzar la soberanía energética, se incumplirán compromisos internacionales ya contraídos, lo que nos resultará muy costoso, sentencian.  Será una Ley a todas luces contraria al interés nacional, insisten.

Hicieron  un llamado a los Senadores a hacer un lado posiciones partidistas y priorizar los intereses de la nación y rechazar esta iniciativa. Exhortan  al Gobierno de la Republica a que escuche los argumentos de tantas voces expertas, las advertencias de las empresas del país, grandes, pequeñas y micros, y las preocupaciones de los usuarios en general, quienes sienten amenazado su bienestar por esta iniciativa. A que reivindique hoy la Política Energética del país que nos lleve a la autosuficiencia energética y nos asegure un mejor futuro para las y los mexicanos. Y que esta política pase necesariamente por el desarrollo de nuestros recursos de gas no convencionales, de nuestro potencial eólico, solar, geotérmico e hídrico, y la promoción de empresas públicas eficientes y competitivas.