El Consejo Coordinador Empresarial expresa su gran preocupación, una vez más, por la política energética del Gobierno Federal. Las iniciativas que el Congreso ha aprobado, sin tomar en cuenta las propuestas del sector privado, podrían generar daños económicos, sociales y ecológicos a nuestro país, señalan y advierten:

Los mexicanos de hoy y las siguientes generaciones sufrirán las consecuencias de la caída en la inversión, la escasez de energía, mayores deudas de CFE y Pemex, mala calidad del aire y problemas de salud derivados de la contaminación. La reforma a la Ley de Hidrocarburos –aprobada por el Senado de la República– , junto con la relativa a la Ley de la Industria Eléctrica publicada en el Diario Oficial de la Federación el pasado 9 de marzo, son los ejemplos más recientes de estas decisiones, que son violatorias de la Constitución y atentan contra la propiedad privada, el empleo y el desarrollo futuro de México.

Ambas iniciativas cambian sorpresivamente las reglas para los inversionistas, amenazan la legalidad, la propiedad privada, los compromisos internacionales y sobre todo el medio ambiente y la salud de los mexicanos. Además de los impactos directos al sector eléctrico y de gasolinas, estas acciones afectarán la creación de empleos y las condiciones de bienestar para los mexicanos al inhibir la inversión en nuestro país. Esto ya se ha reflejado con una caída del 75% en la inversión en el sector de energía entre el 2018 y el 2020. Con ello, se perdió la oportunidad de crear más de 200,000 empleos, que habrían contribuido, de manera importante, a enfrentar la actual crisis económica derivada de la pandemia.

Tienen razón en todos y cada uno de sus argumentos los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial. Pero los observadores políticos objetivos e imparciales preguntan: ¿Por qué han sido omisos y sumisos (empezando por su presidente Carlos Salazar Lomelín) en este y otros asuntos con el Jefe del Ejecutivo? Por qué cuando acuden a visitar al presidente de la República le dicen a todo: “Sí señor, lo que usted ordene”, en lugar de reclamarle y manifestar esa gran preocupación.

A juicio de los mismos observadores, en los casi dos años y medio de la administración de la 4T, al gobierno, los “cupuleros” han tenido que “callar y obedecer” porque tienen miedo de que el presidente exhiba a empresarios y políticos que se coludieron en las concesiones y contratos que otorgo el gobierno en materia de hidrocarburos y electricidad. ¿Será?