Ministras y líderes mundiales en materia de igualdad de género fueron convocadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) del 4 al 7 de febrero de 2020, con el objetivo de analizar, reflexionar y adoptar políticas y acciones dirigidas a impulsar los temas clave de la agenda de igualdad de género y de combate a la violencia hacia las mujeres y las niñas.

 

En la sede de la OCDE, en París, la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Nadine Gasman participó el 4 y 5 de febrero en la “Primera sesión del Grupo de trabajo sobre integración de la perspectiva de género y gobernanza”, en la que compartió los avances y desafíos en materia de igualdad entre mujeres y hombres en México, y, durante el panel ¿Cómo mantener las cuestiones de género en el centro en la agenda del gabinete?, presentó las cuatro estrategias que México sigue para que la igualdad de género sea una política de todo el Estado.

 

Gasman destacó que hacer realidad el principio de paridad e interseccionalidad; transversalizar la perspectiva de género en las políticas mediante el análisis del impacto que pueden tener en la vida de las mujeres; dar voces a las mujeres en toda su diversidad para enriquecer las políticas, y sostener el liderazgo para mantener los asuntos de género como un tema principal, son las cuatro estrategias que han contribuido a proteger y garantizar los derechos de mujeres y niñas en el país.

 

Asimismo, los días 5 y 6 tuvo lugar la “Conferencia de alto nivel para poner fin a la violencia contra las mujeres” con el tema principal: Tomar acción pública para eliminar la violencia en el hogar, cuyo objetivo fue discutir cómo prevenir, abordar y erradicar la violencia hacia las mujeres.

 

Durante la inauguración, José Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE dijo que “los gobiernos parte de la OCDE han estado tomando medidas como la actualización de sus marcos legales para abordar la violencia contra las mujeres, la derogación de leyes discriminatorias y la puesta en marcha de estrategias para prevenir y abordar la violencia; sin embargo, solo 133 de los 180 países que forman parte del Índice de Instituciones de Género y Sociales de la OCDE (SIGI) sancionan la violencia doméstica, y solo 110 consideran el acoso sexual como un delito penal.”

 

En el marco de esta Conferencia, la presidenta de Inmujeres también participó en el panel “Midiendo la violencia de pareja en los países miembro y no miembro de la OCDE”, donde compartió que bajo el liderazgo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en coordinación con el Inmujeres, ONU Mujeres y la Conferencia de Estadísticas de Género de la CEPAL, México ha otorgado un papel papel central a la generación e impulso en la producción de las estadísticas de género con el fin de sustentar políticas públicas de igualdad, a nivel nacional, regional e internacional.

 

 

La Conferencia de alto nivel sobre violencia de pareja concluyó con un Llamado a la Acción que retoma las buenas prácticas y lecciones compartidas durante el evento, para que la OCDE, en cooperación con las organizaciones internacionales y otros actores clave profundicen su trabajo en identificar y recomendar a los gobiernos las medidas clave de política dirigidas a eliminar la violencia contra las mujeres, especialmente, la violencia de pareja.

 

Es así como México, junto con 17 países miembro de la OCDE apoyaron el llamado, con el compromiso de generar y mejorar las estadísticas sobre violencia hacia las mujeres; adoptar un enfoque integral en todo el gobierno para atender el problema; implementar servicios adecuados para las sobrevivientes; garantizar el acceso a la justicia, y, promover un cambio cultural sin masculinidades tóxicas.

El Llamado a la acción para la OCDE establece que los gobiernos pueden y deben romper los patrones de violencia de pareja. Estos son los cinco compromisos adoptados por México:

 

 

1.         Comprender mejor la magnitud y las causas profundas de este tipo de violencia.

 

Se necesitan recopilar datos con mayor regularidad y precisión, con el fin de: prevenir y reducir los ciclos de violencia de pareja, contar con información para tomar acción política y crear conciencia.

 

2.         Tener una acción mucho más sistemática e integral de todo el gobierno para poner fin a la violencia de pareja.

 

Se requiere un marco legal integral para abordar la violencia contra las mujeres, junto con estrategias de toda la sociedad para combatir este problema.

 

3.         Asegurar que los servicios para las sobrevivientes de violencia realmente satisfagan sus necesidades y no generen obstáculos adicionales en su camino hacia la recuperación.

 

La amplia gama de servicios que necesitan debe ser tan coordinada y de fácil acceso como sea posible. Lo último que debe preocupar a las sobrevivientes es salvaguardar su seguridad o problemas relacionados con la vivienda, protección social y asistencia legal. Ellas solo deben enfocarse en reconstruir sus vidas.

 

4.         Eliminar los obstáculos en el acceso a la justicia para las mujeres y niñas sobrevivientes de la violencia.

 

Se requiere comprender lo que necesitan y asegurarse de que ninguna barrera les impida obtener la justicia que se merecen.

 

5.         Cambiar el entorno sociocultural.

 

Cero tolerancia a la aceptación social de la violencia hacia las mujeres e invitar a los hombres y los niños a tomar una postura por la igualdad y promover una nueva cultura sin masculinidades tóxicas.