Para los especialistas, analistas y algunos participantes del mercado, en estos momentos es casi imposible saber cuáles son los inventarios azucareros reales del país y cuánto se consume. Las cifras oficiales no concuerdan con las del mercado, lo que obliga a suponer que están excedidas de “maquillaje”, lo cual sin duda, beneficia a los dueños de los ingenios, quienes se dedican a la especulación con la complacencia de la autoridad comercial.

Los analistas afirman que la manipulación de las cifras inició en el ciclo 1997/1998, cuando el país registró su primera zafra récord (5 millones 174 mil toneladas) mismas que a decir de los dueños de ingenios provocó que el país mantuviera excedentes por unas 600 mil toneladas. Supuestamente, dicho excedente (que fue subsidiado por el gobierno) lo arrastraron durante más de tres años los industriales; pero “mágicamente”, a un año de la expropiación de los ingenios (septiembre del 2001), dicho excedente se “esfumó”, y en el 2002 México tuvo que volver a importar azúcar después de varios años de no hacerlo.

En ese año, el entonces director del Fondo de Empresas Expropiadas del Sector Azucarero (FEESA), José Manuel Tapia, aseguró que el consumo de azúcar del país crecía a una tasa anual del 4.2 por ciento, que representaba algo así como 200 mil tonelada. En ese año se reconocía que el país consumía ya 5 millones de toneladas.

El efecto de esas importaciones (112 mil toneladas) duraría tres años, en los que el mercado registró bajos precios. En el 2006 el problema de las existencias volvió a florecer: el balance inicial de los dueños de los ingenios era que en el ciclo 2005/2006 habría una producción de 5.6 millones de toneladas y un consumo de apenas 5 millones. El resultado real fue que la zafra apenas alcanzó 5.3 millones de toneladas y el consumo fue similar (debido a las restricciones que todavía tenía el uso de fructosa en el sector embotellador por el IEPS). En aquel entonces, la secretaría de Economía autorizó, de sopetón, importaciones por más de 250 mil toneladas para garantizar el abasto. En el ciclo 2007/2008, hubo una recuperación “milagrosa” en la producción (5.5 millones de toneladas), y el consumo cayó hasta 4.9 millones, por lo cual en el 2008 el país contabilizó excedentes cercanos a las 800 mil toneladas.

En la zafra 2008/2009, el balance inicial fue: producción de 5.5 millones de toneladas, consumo de 5 millones y un excedente exportable de alrededor de 500 mil toneladas (que se convirtió en más de 1.3 un millón de toneladas, pues los dueños de los ingenios sumaron parte de los excedentes del año anterior). Entusiasmados por los números preliminares, los azucareros exportaron poco más de 900 mil toneladas, y otras empresas (“traders”, principalmente) más de 100 mil. Pero aquellos nunca consideraron que la producción de dicho ciclo se cayó en casi medio millón de toneladas, lo que provocó un “súper Boom” de precios y un déficit cercano a las 500 mil toneladas. En ese ciclo, pese a que se autorizaron cupos por 550 mil toneladas sólo se ejercieron 395 mil toneladas.

En el 2010, el balance arrojó una producción de 4 millones 825 mil toneladas, contra un consumo de sólo 4.3 millones, pues los industriales alegaron un crecimiento en la oferta de alta fructosa de más de 7000 mil toneladas con respecto al año anterior y la participación de 600 mil toneladas de dulce importado en los dos años previos al 2010. Sin embargo, la secretaría de Economía emitió dos cupos de importación, (uno en febrero de ese año por 200 mil toneladas y otro por 100 mil en octubre) alentado por los “bajos” inventarios que arrojaba el Balance Azucarero del mes de agosto y por el incremento que tuvieron los precios del dulce en las mismas fechas.

La sobreproducción y una supuesta baja en la demanda nacional de azúcar provocó que los precios tuvieran un déficit en los ciclos 2011/2012, 2012/2013 y 2013/2014; los inventarios acumulados sobrepasaron el millón de toneladas. La realidad es que la sobreproducción fue mundial y los propietarios de los ingenios se negaron a sacar sus excedentes del país por lo que la sobreoferta afecto considerablemente el precio en 3 ciclos referidos.

Durante la zafra 2014/2015, los precios del azúcar comenzaron a recuperarse ante un aumento en la demanda interna y cumplimiento casi al 100% de las exportaciones consideradas para dicho periodo. Al cierre de ese ciclo, el país quedó con sólo 810 mil toneladas, volumen que sirvió para cubrir la demanda de los meses previos al inicio de la zafra 2015/2016.

En la actual zafra, el balance oficial contempló: producción de 6.1 millones de toneladas (superior en casi 200 mil a previa); consumo de 4.6 millones, considerando 180 mil toneladas de azúcar para las IMMEX, exportaciones por 1.5 millones y excedentes por más de 768 mil toneladas. Extrañamente, a principios de año los industriales azucareros comenzaron a “dosificar” sus ventas para impulsar los precios domésticos, lo que les ha dado excelentes resultados, pues las cotizaciones han alcanzado niveles históricos (cerca de los 700 pesos LAB INGENIO calidad ESTANDAR). Dichos precios se han alcanzado a pesar de que las cifras oficiales demuestran que hay abultados inventarios (un 10% superior al ciclo pasado), lo que demuestra que los dueños de los ingenios han manejado, maquillado y manipulado a su antojo el Balance Nacional Azucarero.

Ante esta situación, las interrogantes siguen siendo:

1) Si hay abasto suficiente, ¿Por qué los dueños de los ingenios siguen contribuyendo a la especulación y acaparamiento del dulce?

2) ¿Por qué a pesar de que hay un Comité que se encarga de hacer los números y presentar los Balances, las cifras siguen sin coincidir con la situación que vive el mercado?

3) ¿Por qué las autoridades que tienen injerencia en el sector no hacen nada para detener la voracidad de los industriales azucareros?